Lo que fui

Por Ana Blanco

El otro día me puse a hacer un ejercicio mental: qué le diría a mi yo de 20 años ahora que me acerco a los 50.

Fue una experiencia enriquecedora porque terminé rememorando cosas de mi pasado que quiero traer al presente de nuevo.

Los aprendizajes los tengo muy asumidos y, sinceramente, no me arrepiento de lo que he hecho sino que a través de ellos trato de no repetir errores. Al final, mirar hacia atrás con nostalgia es bueno siempre y cuando no sea para boicotear lo que somos hoy, sino para ser mejores y sobre todo para mirar al futuro con más fuerza.

En mis 20 era atrevida, lanzada y espontánea con una forma de ver a las personas limpias, sin prejuzgar y sin sentenciar.

Y es algo que quiero recuperar, porque a veces arrastramos demasiado bagaje que llamamos sabiduría, pero que al momento de la verdad nos nubla y nos predispone.

Hay días que me siento una cascarrabias por cosas que, al final, no merecen la pena. Quiero soltar esos lastres y dejar la mente abierta, como antes.

Recuerdo como absorbía absolutamente todo porque todo me parecía interesante, cualquier cosa que hacía, cualquier persona que conocía eran un aporte para mí.
Quiero volver a sentir eso.

También enfrentaba las cosas sin miedo a las consecuencias, eso me metió en muchos problemas, pero al final siempre fue para mejor.

Ahora a veces soy tan precavida que pierdo oportunidades y aún me veo cuando me decía: “Si no lo intentas, no lo logras. Si lo haces y fracasas, qué importa. Sigue”. Ahora si no lo veo claro, no lo hago y nunca sabré qué hubiera pasado. Así que más que pasar balance de lo soy, descubrí que quiero recuperar todo lo bueno que fui.
Recomiendo el ejercicio.

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