Adán Cáceres, de jefe de seguridad de un presidente de la República, al banquillo de los acusados

Adán Cáceres, de jefe de seguridad de un presidente de la República, al banquillo de los acusados

SANTO DOMINGO. –El mayor general Adán Benoni Cáceres Silvestre, hoy implicado como cabeza de la Operación Coral, es un hombre que la vida le cambió radicalmente a partir del mes de agosto del 2012, cuando Danilo Medina fue juramentado como presidente de la República.

El 15 de ese mes, Cáceres Silvestre, hijo de un connotado profesor de Hato Mayor del Rey, hermano de un pastor y miembro de la iglesia bautista de esa provincia, fue ascendido al rango de general de brigada a solo horas de que el expresidente Leonel Fernández abandonara el poder y, al otro día, luego de la toma de posesión de Medina, mediante el decreto 455-12, lo hicieron mayor general, de forma transitoria, para ejercer como jefe del Cuerpo de Seguridad Presidencial (CUSEP).

Previo a este progresivo ascenso, la vida de Cáceres Silvestre no era ni la sombra de lo que fue hasta el pasado sábado, cuando en medio de un interrogatorio fue arrestado por la Procuraduría Especializada de Corrupción Administrativa (PEPCA), junto a otras cinco personas, acusados de cometer múltiples actos de corrupción administrativas, en contra del Estado dominicano.

Y es que para el 2011, Cáceres Silvestre, vinculado a Medina desde el año 2004, cuando fue asignado a su escolta, apenas devengaba un salario de solo 35 mil pesos mensuales, como encargado de la Unidad de Detenidos y Deportados en la Dirección General de Migración (DGM), en el Aeropuerto Internacional de Las Américas.

Para ese entonces, el hoy mayor general del Ejército de la República ostentaba el rango de coronel, y era del núcleo de oficiales de confianza del vicealmirante Sigfrido Pared Pérez.

De ese cargo no terminó bien, ya que ese año fue investigado y suspendido por alegados vínculos con una red de tráfico de migrantes chinos, a la que, supuestamente, servía de contacto para recibir y permitir el paso de esos viajeros indocumentados.

Pese a la indicada acusación, el influyente militar logró ascender a las escalinatas del Palacio Nacional, al ser nombrado como jefe del Cuerpo de Ayudantes Militares de la Presidencia de la República, donde se mantuvo por los ocho años que duró el gobierno Danilo Medina.

Durante los ocho años de gestión de Danilo Medina, entre 2012 y 2020, a Adán Cáceres se le atribuyó amplio poder en las filas militares y según la Procuraduría General de la República, era decisivo tanto en el Cusep como en el Cestur, y, además, de acuerdo a las investigaciones, tuvo control de muchas de las instituciones y entidades de las Fuerzas Armadas, donde decidía sobre nombramientos y designaciones, sobre todo en los puestos que disponían de la administración de grandes presupuestos.

En ese lapso, el hoy general de 52 años de edad, logró acumular fortunas que de acuerdo con la PEPCA, los documentos recopilados indican que “no podría justificar, ni mínimamente, la súbita adquisición de los inmuebles”.

Según el Ministerio Público, Cáceres Silvestre se asoció con Rafael Núñez De Aza; Rossy Guzmán Sánchez, alias la Pastora; Raúl Alejandro Girón Jiménez, Tanner Antonio Flete Guzmán, y Alejandro José Montero Cruz) y seis personas morales (Único Real State e Inversiones SRL, Asociación Campesina Madre Tierra, CSNA Universo Empresarial SRL, Aldom Glass Alumimium SRL, Randa Internacional Company EIRL y RG&S Soluciones Financieras SRL).

El expediente acusatorio describe el modus operandi de la presunta mafia amparada por el Estado, y apunta que los encartados “crearon un entramado militar-policial, societario y religioso como un mecanismo de utilizar y ocultar sus objetivos reales para granjearse una aceptación social a través de dádivas que no representaban cantidades de mayor importancia frente a los al menos tres mil millones que obtuvo el entramado”.

Los imputados presuntamente se hicieron multimillonarios, amasando bienes caudalosos como casas, apartamentos, autos de lujo y “de última generación”, así como” fincas, empresas, cuentas bancarias”. A través de sus maniobras, disfrazaban todos esos bienes “distraídos del patrimonio público y hacerse titulares a través de personas físicas y jurídicas de cuantiosas fortunas”.

Desplome del poder

Todo el poder acumulado por Cáceres Silvestre durante ese tiempo se vio afectado el pasado sábado tras ser arrestado junto a sus secuaces.

A raíz de su apresamiento, son muchos los comentarios surgidos a través de las redes sociales y medios de comunicación de que el oficial nativo de Hato Mayor acumuló mucho poder mientras estuvo al lado de Medina.

Algunos esgrimen que Cáceres Silvestre se “dejó nublar del poder” por lo que sugieren que las personas que en lo adelante, las personas que ocupen su posición deberían permanecer por menos tiempo en la misma para que no vayan a usar a su favor la influencia que da este cargo.

Hoy en los tribunales

Debido a las acusaciones en su contra, a la fecha, tanto Cáceres Silvestre como los demás implicados están en los tribunales donde, de acuerdo al Ministerio Público, hay pruebas suficientes para ser condenados.

Este viernes, los abogados de defensa de los imputados en la Operación Coral recusaron a la jueza designada para la audiencia de las medidas de coerción contra los cinco detenidos.

La petición fue presentada por las defensas después de que la magistrada Kenya Romero, del Primer Tribunal Colegiado de la Cámara Penal del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional, rechazara los pedidos de aplazamiento presentados por la defensa.

La decisión sobre la continuidad o no de la jueza en el caso deberá ser tomada por una corte de apelación.

Las defensas de los cinco acusados, entre ellos el mayor general del Ejército Adán Cáceres y la pastora Rossy Guzmán, pidieron el aplazamiento de la sesión alegando que no habían tenido tiempo suficiente para preparar la defensa.

 

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